domingo, junio 26, 2011

PICOTAZOS DE REALIDAD

Soy un tipo muy dulce, las cosas como son, es más, soy tan dulce que practicamente represento el componente secreto de la coca-cola: me sumergen en los tanques para dar su empalagoso regusto al brebaje durante su elaboración. Pero claro, no todo son parabienes y deslumbrantes baños azucarados para el "hombre de miel", no. Como consecuencia colateral de mi edulcorada sangre soy objetivo proritario para insectos vampíricos, mozas arremangadas y caducos borrachos cariñosos. Sugerente, ¿Eh?. Desgranaré todo esto por partes y comprobareis -una vez más- lo improductivo que es invertir cinco minutos leyendo este flog y sus deshilachadas chanzas estivales.

Agarrense que me voy a despachar con un relato tan veraz como anodino, tan penoso como chispeante, y tan escueto como mi dispersa memoria abarca; Habrá tensión sexual no resuelta, intriga, bebidas destiladas posiblemente de marca ilegítima,
niños y niñas, mozos y mozas, adultos, adultas, ancianos con pamela, mosquitos a tutiplen así como torpes trazos descritos por manos agarrotadas por la tensión sexual no resuelta, la intriga, las bebidas destiladas posiblemente de marca ilegítima,
niños y niñas, mozos y mozas, adultos, adultas y sobre todo por ancianos con pamela.

Ayer (todo suele suceder "ayer") me involucré en un rocambolesco "bolo" como caricaturista mercenario en una boda. Ya ven ustedes, soy dulce y muy valente, como la Hormiga Ferdy.

Las 5 de la tarde, un prado de la meseta castellana en donde hace más calor que en la sanwichera con forma de vaquita de de Lucia Lapiedra.
Los pájaros literalmente se caian.
Más de cien invitados al enlace esperando a los "artistas" del retrato bizantino, porque claro, si te dan a elegir entre los castillos de hinchables, el baile inagural con los novios, el manido karaoke o ser inmortalizado por dos hirsutos fulanos en pantalón corto la elección es bastante obvia, y la gente, ebria tras el banquete, tiene muchísimo criterio.
Ahí estabamos, Bentxi (otro valiente amigo al que embauqué con malas artes) y yo dispuetos al garabato facil y grosero. Dos hombres y un destino, dos tontos muy tontos, dos extras sin aderezo capilar ni careta del planeta de los simios, armados con nuestros lapiceros y dispuestos a darlo todo en pos de un arte tan menor como "el retrato de paseo marítimo".
Y vaya si lo dimos.

Más de cien dibujos lo atestiguan, y los caricaturizados, variopintos como sólo pueden darse en un bodorrio dieron buena fe de ello. los mosquitos y otros malevolos bichos disfrutaron de lo lindo de mi sabroso líquido vital purpureo (y no me refiero a mi cantimplora de calimocho, ¿Quien no sale de casa sin ella?), así que hoy atesoro una nutrida colección de picotazos (si, tengo bastantes "repes"...)y una ridícula historieta que pueden seguir leyendo por el módico precio de cero euros.

Entre tanto, allí, a la sombra de los pinos, como si de una tonada de obesa folclórica hispalense se tratara, tambien recibiamos los picotazos verbales de la nutrida concurrencia, antes, durante y tras ser caricaturizados, envalentonados por el sempiterno cubata post-banquete -personalmenet soy más del ibérico "sol-y-sombra"("sun-and-shadow") en dichas circunstancias, pero claro, yo fui a trabajar-, intentando abstraernos de los comentarios procaces, burlones, soeces y libinidosos de la concurrencia, que de todo hubo, bueno y menos bueno, y es que las pasiones que desatan dos homo-habilis dibujando en vivo y en directo no conocen límites. Quiero pensar que sobrevolaba un denodado interés zoológico entre los asistentes: contemplar a dos proto-orangutanes plasmar monigotes con un razonable parecido a homunculos nadie puede discutir que conlleva su gracejo.

Para el recuerdo quedan esas alegres muchachitas aguardando la inmortalidad espetando jacarandosos anhelos mientras nos desnudanban con la mirada -y vistiendonos más velozmente que el rayo tras horrorizarse al comprobar el material, ¿Les he dicho lo "sepsis" que resultan dos primates en pantalón corto?...-, las parejitas sacando la lengua al sufrido artista cuando bajaba la cabeza hacia el papel, el "tio juanillo" tirandose por el puente de Aranda una y otra vez en la megafonía o el compresor de los hinchables con su desquiciante ronroneo acariciando nuetros maltrechos pabellones auditivos, y como no, ese caduco y entrañable invitado envalentonado por el tintorro que exigia ser caricaturizado con un nutrido flequillo en vez de la generosísima frente que la alopecia le habia dispensado. Le dibujé como buenamente pude y tan satisfecho quedó que me dispensó dos sonoros besos -como de abuela- que tendriais que haberme visto el careto a lo Lina Morgan que se me quedó. Pirotecnia visual.

Acabamos a las 11 de la noche no por falta de ganas de la muchedumbre sino porque los pringados a los lápices ya no veíamos. Madre mia, que picotazos...



P.D.:En honor a la verdad decir que la gente se portó con muchisima educación, generosidad, simpatía y paciaencia, de los mosquitos no puedo decir lo mismo.

3 comentarios:

Álvaro Laura dijo...

Tanto climax para al final decir que era un sueño...

¡Cómo embaucas con tu fluido verbo, pirata!

Fran dijo...

...soy un poco Resines, sip...pero chico,hubo su miga, ojo!

Javier dijo...

¿Te he hablado alguna vez de mi sexto sentido?